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José Casado del Alisal – Los dos Caudillos

Gonzalo Fernández de Córdoba ante el cadáver del duque de Nemours o también "Los dos caudillos
José Casado del Alisal (Palencia, 1832 – 1886) – Los dos caudillos. 1866. Óleo sobre lienzo. 256 x 382 cm. Museo nacional del Prado. Madrid, España. Cedido al Palacio del Senado.

También conocido como “Gonzalo Fernández de Córdoba ante el cadáver del duque de Nemours” el cual actualmente se encuentra en el palacio del senado.

Cuando Casado fue nombrado profesor de la Escuela Superior de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid estaba ejecutando este lienzo, presentado a la Exposición Nacional de 1866, consiguiendo una primera medalla.
Casado del Alisal logró con esta pintura un nuevo éxito tras su Rendición de Bailén . Reduciendo los personajes a los estrictamente esenciales para la narración, volvía a lo más puro del romanticismo pictórico. A esta tendencia contribuyen la situación de los protagonistas en primer término, la simplicidad del paisaje de fondo, el idealismo de los modelos humanos y la simplicidad de la composición, basada en la diagonal en que dispone las figuras.

El artista repitió en esta obra la estructura de un cuadro de tema idéntico realizado en 1835 por su maestro Federico de Madrazo, aunque algunas figuras como el paje con el cuerpo muerto delatan la influencia de la pintura del romanticismo francés.

Gonzalo Fernández de Córdoba ante el cadáver del duque de Nemours (detalle)
Detalle de la obra de José Casado del Alisal – Los dos caudillos, que representa al paje del Conde de Nemours sujetando a su señor en presencia del Grán Capitán. (Gonzalo Fernandez de Córdoba)

Historia:

Luis de Armagnac, duque de Nemours, cayó muerto de un tiro de arcabuz durante la batalla que el 28 de abril de 1503 mantuvieron las tropas francesas a su mando en la pequeña localidad italiana de Ceriñola, defendida por el ejército español a las órdenes de don Gonzalo Fernández de Córdoba, en una de las batallas más importantes ganadas por las tropas españolas enviadas a Italia por los Reyes Católicos para recuperar el reino de Nápoles, arrebatado por los franceses a la corona española. Al día siguiente del enfrentamiento, con las primeras luces del alba, el Gran Capitán recorrió con sus oficiales el campo de batalla, sembrado con casi 3.000 muertos y heridos. El general español encontró el cadáver desnudo de su enemigo y lo mandó trasladar a la iglesia de San Francisco de Barletta, donde fue inhumado con todos los honores de su rango.

Los dos caudillos (detalle)
Detalle de los dos caudillos en el cual se representa a Gonzalo con la mano sobre la crin de su caballo, mirando a su amigo el Conde de Nemours en la batalla de Ceriñola

En esta escena, Casado inmortaliza el reconocimiento y el respeto del general español vencedor hacia el valor del enemigo, derrotado y muerto en combate. El Gran Capitán ha descendido de su caballo para contemplar el cadáver del duque. El fiel paje que levanta la cabeza del vencido se dirige a don Gonzalo en actitud implorante. A la derecha encontramos varios oficiales españoles que contemplan el episodio desde sus caballos

Los dos caudillos (detalle)
Detalle de la obra “Los dos caudillos” que representa en primer término al Gran Capitán desmontado del caballo en señal de respeto hacia su adversario. Detrás a la derecha, se aprecian varios oficiales españoles que contemplan el episodio desde sus caballos

Casado emplea una diagonal para organizar la composición, arrancando desde la figura del paje arrodillado, continuándola con el caballo, la cabeza del Gran Capitán y las figuras de los generales. Otra diagonal arranca desde la esquina superior izquierda, dirigiéndose en profundidad hacia la zona contraria, acentuada por las figuras de los soldados que se dirigen al fondo.

Detalle de los soldados
Detalle de la parte superior izquierda de “Los dos caudillos” en el cual parte una diagonal desde la esquina superior izquierda, dirigiéndose en profundidad hacia la zona contraria, acentuada por las figuras de los soldados que se dirigen al fondo, con un gran juego de luces del amanecer.

El pintor ha reducido la escena a los principales personajes que aparecen en primer plano, simplificando el paisaje del fondo de suaves llanuras en las que se aprecian movimiento de tropas y lejano humo de incendios. Las influencias de Velázquez en los caballos y de los románticos franceses en los cadáveres siguen presentes en la obra de Casado, apreciándose ecos de Federico de Madrazo en el dibujo y el color.

El cuadro fue adquirido por el Estado en 1.600 escudos, siendo cedido años más tarde al Senado.

Fuente: Museo del Prado y Foros Xerbar.

Atte: Arsenal Le Comte Arts.

 

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