Estudio de mujer. Giovanni Antonio Boltraffio (1467–1516) o bien Leonardo da Vinci (1452–1519)

Leonardo y Giovanni
Giovanni Antonio Boltraffio (1467–1516) o bien
Leonardo da Vinci (1452–1519) – Estudio de mujer. Entre 1498 y 1502. Lápiz negro, carbón, y tizas de varios colores, lavado con blanco en papel preparado. 54,5 X 40,5 cm. Biblioteca Ambrosiana de Milán, Italia.

En este boceto al igual que con al autor, existe controvérsia, pues no se sabe a ciencia cierta quien es la mujer retratada. Existen dos posibles candidatas:

Probablemente se trate de Isabel de Aragón, también conocida como Isabel de Nápoles. (Princesa de Nápoles, Duquesa de Milán y de Bari, Princesa de Rossano y pretendiente al título de Reina de Jerusalem por la rama napolitana. (1470-1524).

Y probablemente también pueda ser Lucrecia Borgia. (Señora de Pésaro y Gradara, Princesa de Salernao, Duquesa de Ferrara, Bisceglie, Modena y Reggio). (1480 – 1519).

Tambien la autoría es una incertidumbre, pues aunque se afirma que pertenece a Leonardo da Vinci, en la epoca que entró al servicio de Cesar Borgia.  También se baraja la posibilidad que fuera de su discípulo, Giovanni Antonio Boltraffio (1467–1516)

En 1502 Leonardo da Vinci, después de haber trabajado durante varios años para Ludovico Sforza, duque de Milán, entra al servicio de Cesar Borgia como ingeniero militar, para la construcción de las fortalezas papales. Con Ludovico Sforza, Leonardo llevó a cabo funciones similares como consejero de fortificaciones pero además, fue maestro de festejos y banquetes donde pudo llevar a cabo su viejo sueño de comandar una cocina para experimentar con nuevos ingredientes, sabores y recetas.

Conociendo estos antecedentes Cesar Borgia requirió sus servicios, además para los que fuera contratado, teniendo en cuenta el permanente afán de investigación que siempre imperó en la vida de este genio.

La tarea encomendada consistía en elaborar un veneno que no fuera percibido por los probadores de comidas que estaban al servicio de la nobleza y eclesiásticos, acosados por enemigos que pretendían usurparles cargos, tronos o simplemente para vengarse de alguna trastada. Entonces tenemos a Leonardo encargado de fabricar los famosos venenos de la familia y por ende los de Lucrecia, encargándole ella un retrato del cual Leonardo hizo este estudio pero al acabar mal la historia del veneno sin sabor que ya contaré en otra entrada, se deterioró la relación con la familia, dejando de estar a su servicio en 1503, sin haber comenzado el retrato de Lucrecia.

También se baraja la posibilidad que Leonardo hicera este boceto tomando como modelo a Isabel de Aragón, pues se la señala como uno de los posibles modelos de Leonardo para su Mona Lisa pues Leonardo fue el pintor de la corte del Duque de Milán durante 11 años. Alimenta también esta hipótesis la leyenda de que Isabel se casó clandestinamente con Leonardo, naciendo de esta relación dos hijos y tres hijas, pero esto son todo conjeturas.

Luego también existe la posibilidad que la obra fuese realizada por su discípulo Giovanni Antonio Boltraffio (1467–1516).  Pues el parecido del dibujo con las obras de virgenes con el niño que realizaba tomando como modelo la cara de Isabel de Nápoles, es muy grande.

Virgen con el niño de Boltraffio - National Gallery de Londres
Giovanni Antonio Boltraffio (1467–1516) – Virgen con el niño. Entre 1493 y 1499. Óleo sobre panel de madera. 92 X 67cm. National Gallery de Londres.
Aquí vemos el gran parecido entre los dos retratos.

Boltraffio como pintor de la corte del ducado de Milán utiliza el rostro de Isabel de Aragón, duquesa de Milán, para desarrollar la composición facial de la virgen, ya que en aquella época los pintores solo podían representar como santos a personas relevantes; en el caso del ducado de Milán, solo la familia Sforza podía ser retratada como santos.

Atte: Arsenal Le Comte Arts

José Casado del Alisal – Los dos Caudillos

Gonzalo Fernández de Córdoba ante el cadáver del duque de Nemours o también "Los dos caudillos
José Casado del Alisal (Palencia, 1832 – 1886) – Los dos caudillos. 1866. Óleo sobre lienzo. 256 x 382 cm. Museo nacional del Prado. Madrid, España. Cedido al Palacio del Senado.

También conocido como “Gonzalo Fernández de Córdoba ante el cadáver del duque de Nemours” el cual actualmente se encuentra en el palacio del senado.

Cuando Casado fue nombrado profesor de la Escuela Superior de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid estaba ejecutando este lienzo, presentado a la Exposición Nacional de 1866, consiguiendo una primera medalla.
Casado del Alisal logró con esta pintura un nuevo éxito tras su Rendición de Bailén . Reduciendo los personajes a los estrictamente esenciales para la narración, volvía a lo más puro del romanticismo pictórico. A esta tendencia contribuyen la situación de los protagonistas en primer término, la simplicidad del paisaje de fondo, el idealismo de los modelos humanos y la simplicidad de la composición, basada en la diagonal en que dispone las figuras.

El artista repitió en esta obra la estructura de un cuadro de tema idéntico realizado en 1835 por su maestro Federico de Madrazo, aunque algunas figuras como el paje con el cuerpo muerto delatan la influencia de la pintura del romanticismo francés.

Gonzalo Fernández de Córdoba ante el cadáver del duque de Nemours (detalle)
Detalle de la obra de José Casado del Alisal – Los dos caudillos, que representa al paje del Conde de Nemours sujetando a su señor en presencia del Grán Capitán. (Gonzalo Fernandez de Córdoba)

Historia:

Luis de Armagnac, duque de Nemours, cayó muerto de un tiro de arcabuz durante la batalla que el 28 de abril de 1503 mantuvieron las tropas francesas a su mando en la pequeña localidad italiana de Ceriñola, defendida por el ejército español a las órdenes de don Gonzalo Fernández de Córdoba, en una de las batallas más importantes ganadas por las tropas españolas enviadas a Italia por los Reyes Católicos para recuperar el reino de Nápoles, arrebatado por los franceses a la corona española. Al día siguiente del enfrentamiento, con las primeras luces del alba, el Gran Capitán recorrió con sus oficiales el campo de batalla, sembrado con casi 3.000 muertos y heridos. El general español encontró el cadáver desnudo de su enemigo y lo mandó trasladar a la iglesia de San Francisco de Barletta, donde fue inhumado con todos los honores de su rango.

Los dos caudillos (detalle)
Detalle de los dos caudillos en el cual se representa a Gonzalo con la mano sobre la crin de su caballo, mirando a su amigo el Conde de Nemours en la batalla de Ceriñola

En esta escena, Casado inmortaliza el reconocimiento y el respeto del general español vencedor hacia el valor del enemigo, derrotado y muerto en combate. El Gran Capitán ha descendido de su caballo para contemplar el cadáver del duque. El fiel paje que levanta la cabeza del vencido se dirige a don Gonzalo en actitud implorante. A la derecha encontramos varios oficiales españoles que contemplan el episodio desde sus caballos

Los dos caudillos (detalle)
Detalle de la obra “Los dos caudillos” que representa en primer término al Gran Capitán desmontado del caballo en señal de respeto hacia su adversario. Detrás a la derecha, se aprecian varios oficiales españoles que contemplan el episodio desde sus caballos

Casado emplea una diagonal para organizar la composición, arrancando desde la figura del paje arrodillado, continuándola con el caballo, la cabeza del Gran Capitán y las figuras de los generales. Otra diagonal arranca desde la esquina superior izquierda, dirigiéndose en profundidad hacia la zona contraria, acentuada por las figuras de los soldados que se dirigen al fondo.

Detalle de los soldados
Detalle de la parte superior izquierda de “Los dos caudillos” en el cual parte una diagonal desde la esquina superior izquierda, dirigiéndose en profundidad hacia la zona contraria, acentuada por las figuras de los soldados que se dirigen al fondo, con un gran juego de luces del amanecer.

El pintor ha reducido la escena a los principales personajes que aparecen en primer plano, simplificando el paisaje del fondo de suaves llanuras en las que se aprecian movimiento de tropas y lejano humo de incendios. Las influencias de Velázquez en los caballos y de los románticos franceses en los cadáveres siguen presentes en la obra de Casado, apreciándose ecos de Federico de Madrazo en el dibujo y el color.

El cuadro fue adquirido por el Estado en 1.600 escudos, siendo cedido años más tarde al Senado.

Fuente: Museo del Prado y Foros Xerbar.

Atte: Arsenal Le Comte Arts.

 

José Casado del Alisal – La rendición de Bailén

Casado del Alisal José - Rendición de Bailén
José Casado del Alisal – La rendición de Bailén. 1864. Óleo sobre lienzo. 338 x 500 cm. Museo del Prado. Madrid, España. Representación de la primera derrota de los ejércitos napoleónicos a manos de las tropas españolas, firmada en Bailén (Jaén) el 19 de julio de 1808.

Representación de la primera derrota de los ejércitos napoleónicos a manos de las tropas españolas, firmada en Bailén (Jaén) el 19 de julio de 1808.

Se trata de la obra más importante del pintor José Casado del Alisal y representa uno de los acontecimientos históricos de la historia de España: la primera victoria de las tropas españolas frente a los ejércitos franceses durante la Guerra de la Independencia.

La pintó en París en 1863 mientras disfrutaba de una beca de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando para continuar sus estudios de pintura, donde Casado del Alisal pudo documentarse más fácilmente sobre los uniformes franceses.

Detalle de miliciano
Detalle del cuadro de José Casado del Alisal sobre la derrota de Bailén a manos de los españoles sobre las tropas de Napoleón, que representa a un miliciano apoyando su pierna sobre una pieza de artillería.

El cuadro es un ejemplo de cuadro de historia, un género pictórico muy en voga en el siglo XIX con figuras como el propio Casado del AlisalVicente LópezLa familia Madrazo y el grandisimo que según mi parecer considero el mejor exponente, Francisco Pradilla.

Casado del Alisal organiza la composición de la obra homenajeando al cuadro de historia más importante de la Historia del Arte en España: “La rendición de Breda” o “las lanzas”, de Diego Velázquez. Mostrándonos a la izquierda al ejército español al mando del general Castaños (1756 – 1852) y, a la derecha, a los vencidos franceses encabezados por el general Pierre Dupont (1765 – 1838).  Al fondo, el campo de batalla todavía humeante.

Rendición de Bailén - Detalle
Detalle de la Rendición de Bailén de José Casado del Alisal, en el cual vemos al General Castaños, aceptando la derrota francesa de mano del general Dupont.

 El cuadro nos muestra dos momentos distintos de la batalla: la capitulación y la ceremonia de la rendición en la que Dupont y sus soldados rendidos desfilan ante el ejército español.

El artista representa a ambos bandos uno a cada lado del cuadro encabezados por los respectivos generales al mando: a la izquierda el general Castaños lidera las tropas españolas y a la derecha el general Dupont hace lo propio con las francesas.

Rendición de Bailen - detalle
La rendición de Bailén – José Casado del Alisal.
Detalle de la obra que representa al general francés Dupont rindiéndose con los brazos abiertos al general Castaños

 El semblante de ambos generales lo dice todo: los franceses, Dupont y Gobert, altivos y orgullosos se rinden, abriendo sus brazos en señal de sumisión máxima, mientras el general Castaños muestra sus respetos al enemigo vencido.

A ambos lados de la capitulación grupos de soldados de cada ejército componen el primer plano de la composición. Tras ellos Casado del Alisal nos muestra una panorámica del campo de batalla interrumpiada únicamente por las banderas y estandartes que se interpretan como otro homenaje al cuadro de Velázquez.

En cuanto a la técnica, destaca la sólida base de dibujo y la gran calidad retratística, pudiéndose reconocer a todos los altos mandos representados.

Este cuadro fue adquirido para sí por la reina Isabel II. Alfonso XIII lo donó en 1921 al desaparecido Museo de Arte Moderno, desde donde pasó a las colecciones del Museo del Prado.

José Casado del Alisal – La campana de Huesca

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José Casado del Alisal (Palencia, 1832 – 1886) – La campana de Huesca. 1880. Óleo sobre lienzo. 474 cm × 356 cm. Museo del Prado, Madrid, España. Cedido al Ayuntamiento de Huesca, Huesca, España. El cuadro recrea el momento final de la leyenda de la Campana de Huesca, cuando el rey Ramiro II de Aragón mostró a los nobles de su reino las cabezas cortadas, y dispuestas en forma de campana, de los nobles que habían desafiado su autoridad.

El cuadro fue pintado por José Casado del Alisal entre 1879 y 1880 en su estudio de la Academia Española de Bellas Artes de Roma, de la que fue su primer director hasta octubre de 1881.

Antes de pintar el cuadro, el autor realizó una serie de dibujos a lápiz y varios bocetos del cuadro y de cabezas al óleo, como el de la cabeza del rey Ramiro II, y en el estudio del artista palentino se guardaban, además de otras telas y objetos, el birrete y la túnica con la que Ramiro II aparece en el cuadro, estos dibujos y bocetos fueron mostrados en una exposición en Palencia (España) en 1928 y a partir de ahí desaparecen, sin saber actualemente cual es su paradero. Conservándose en la actualidad tres bocetos, los cuales se encuentran uno en el Palacio del Senado de España, otro en el edificio de la Diputación Provincial de Palencia, España y el tercero y último en el Museo Arqueológico Provincial de Huesca, España.

Boceto o borrador de la Campana de Huesca
III boceto de la campana de Huesca realizado por José Casado del Alisal y que actualmente se encuentra en el Museo de Arte de Huesca.

La estancia subterránea en la que se desarrolla el cuadro intenta recrear la llamada Sala de la Campana del Palacio de los Reyes de Aragón,  edificio que en la actualidad alberga el Museo Arqueológico Provincial de Huesca. El centro geométrico del lienzo coincide con la columna adosada en cuya base aparece colocada una argolla de hierro.

A la izquierda del cuadro aparece representado el rey Ramiro II de Aragón, ricamente vestido, llevando un birrete morado con adornos dorados, sujetando con su mano izquierda un perro negro de aspecto amenazador, y señalando con su mano derecha las doce cabezas cercenadas y dispuestas en forma de círculo de los nobles rebeldes, entre las que destaca la del obispo, colgada de una cuerda a modo de badajo de la campana y que, en opinión de diversos autores, parece sonreír con sonrisa cínica o macabra.  Ramiro II aparece sereno y observando con dureza a los nobles que contemplan horrorizados la escena desde la escalera.

Detalle de la obra, la campana de Huesca, Ramiro II
Detalle del cuadro donde se aprecia al rey Ramiro II de Aragón señalando el destino que les espera al que no respete su autoridad.

En el hueco de la escalera, situado detrás del rey, aparecen amontonados los cadáveres decapitados de los nobles. El realismo que presentan las trece cabezas cercenadas ha sorprendido a diversos historiadores, que afirman que Casado del Alisal llegó a copiarlas del natural, y en relación con ese realismo cabe destacar la siguiente anécdota verídica protagonizada por el pintor palentino, y mencionada en sus escritos por varios autores

“Cuéntase que el autor encargaba a los hospitales y a las clínicas cabezas de cadáver que le pudieran servir de modelos y llegó a desmayarse y sufrir un fuerte traumatismo nervioso el día que, llegado al estudio el mandadero, volcó el saco en el suelo del taller, sin más explicaciones, y rodaron por el pavimento tres cabezas humanas. Hasta ese extremo llegaba el escrúpulo de aquel artista y otros como él, desdichadamente consagrados, con tal probidad digna de mejor causa, a una documentación tan ímproba como innecesaria y absurda”.

En la parte derecha del lienzo, más intensamente iluminada que el lado izquierdo, aparecen los nobles convocados por el rey para contemplar el destino de los rebeldes ejecutados. En primer plano aparece, con vestimenta de color amarillo, un personaje que podría representar, en opinión de diversos autores, al conde Ramón Berenguer IV de Barcelona, yerno de Ramiro II por su matrimonio con Petronila de Aragón, hija y sucesora de Ramiro II. El supuesto yerno del rey aparece contemplando las cabezas cortadas con aire indignado y con los puños cerrados para contener su cólera.

Ramón Berenguer, Campanas de Huesca,
Detalle de la obra representando a Ramón Berenguer IV Conde de Barcelona, contemplando las cabezas cortadas con aire indignado y con los puños cerrados para contener su cólera.

Detrás de Ramón Berenguer y situados en el mismo escalón, dos nobles contemplan la escena, pensativo uno y conmovido el otro. Los restantes nobles que contemplan la advertencia de Ramiro II aparecen conmovidos, asustados o aterrados, aunque hay uno que sonríe, y todos ellos van ricamente vestidos con colores rojos, azules o amarillos, y portando cotas de malla, birretes o espadas.

Detalle de la campana de Huesca
Detalle de los nobles que se encuentran en la escalera detrás de Ramón Berenguer, aterrados, menos uno que sonríe.

Leyenda:

La leyenda de la campana de Huesca cuenta como Ramiro II el Monje, rey de Aragón, decapitó a 12 de los nobles que se opusieron a su voluntad. La historia es parte del acervo popular en Aragón.

Tras la muerte en 1134 de Alfonso I el Batallador sin hijos, heredó el reino de Aragón (en España) su hermano, Ramiro II el Monje, obispo de Roda de Isábena. El reino sufría por entonces diversos problemas internos y externos.

Según cuenta la Crónica de San Juan de la Peña (siglo XIV), estando Ramiro II preocupado por la desobediencia de sus nobles mandó un mensajero a su antiguo maestro, el abad de San Ponce de Tomeras, pidiéndole consejo.

Éste, llevó al mensajero al huerto y cortó unas coles (algunas veces se habla de rosas), aquellas que sobresalían más. A continuación ordenó al mensajero repetir al rey lo que había visto.

Ramiro II hizo llamar a los principales nobles, para que vinieran a Huesca, con la excusa de que quería hacer una campana que se oyera en todo el reino. Una vez allí, hizo cortar la cabeza a los 15 nobles más culpables, sofocando la revuelta.

La forma popular desarrolla algo más el hecho: el rey convocó Cortes e hizo venir a todos los nobles del reino para que vieran una campana que iba a hacer, una que se oiría en todo el reino. A los rebeldes los hizo entrar de uno en uno en la sala y fue decapitándolos según iban entrando. Una vez muertos, los colocó en círculo y al obispo de Huesca, el más rebelde, lo colocó en el centro como badajo. Luego dejó entrar a los demás para que escarmentaran.

Biografía de José Casado del Alisal

 José Casado del Alisal. (Villada, Palencia, 1832-Madrid, 1886). Pintor español. Estudió en la Escuela de Dibujo de Palencia y en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. En 1855 fue pensionado a Roma y posteriormente se trasladó a Francia, donde pintó El juramento de las Cortes de Cádiz, que decora el testero del hemiciclo del Congreso de los Diputados. Fue uno de los encargados de pintar la basílica de San Francisco el Grande y llegaría a ser director de la Academia Española de Bellas Artes de Roma. Concurrió habitualmente a las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes y obtuvo un premio extraordinario de primera clase en 1860 con el cuadro de influencia nazarena Últimos momentos de Fernando IV, el Emplazado, basado en la leyenda de los Carvajales y la extraña muerte de Fernando IV de Castilla. Fue un afamado pintor de historia, autor de algunos de los más célebres cuadros del género en España como La rendición de Bailén, que evoca la capitulación del ejercito francés ante las tropas españolas el 19 de julio de 1808. Fue galardonado con primera medalla en la Exposición de 1864. También es célebre La leyenda del rey monje o La campana de Huesca, uno de los lienzos más truculentos y sobrecogedores de toda la pintura de historia española, basado en el sangriento episodio en que Ramiro II, rey de Aragón, consuma el escarmiento a los nobles aragoneses que se habían rebelado contra su autoridad degollando a los responsables y formando una gigantesca campana con sus cabezas. El cuadro no obtuvo la medalla de honor que el pintor esperaba en la Exposición Nacional de 1881, solo mención honorífica, lo que motivó la dimisión de su cargo en la Academia de Bellas Artes de Roma. Cultivó asimismo el cuadro de género y el retrato, destacando entre estos últimos Dama con abanico, Mujer con mantilla blanca o Retrato de dama francesa, conservados en el Museo del Prado.

Fuente: Museo del Prado.

Atte: Arsenal Le Comte

La muerte de Simón de Montfort – Alphonse Marie de Neuville (Francia. 1835 -1885)

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Alphonse Marie de Neuville (Francia. 1835 -1885) – La muerte de Simón de Montfort durante el asedio de Toulouse durante la cruzada contra los albigenses. Ilustración del libro de: La Historia de Francia desde los tiempos más remotos hasta el año 1789, Londres: S. Low, Marston, Searle & Rivington, 1883, p. 515 de François Guizot (1787-1874)

Pintor e ilustrador, alumno de Picot y Eugène Delacroix, debuta en el Salón de 1859 y se convierte en uno de los mejores pintores del ejercito francés. Pintó muchos cuadros e ilustró varios trabajos relativos a la guerra franco-prusiana de 1870-1871 de autores tales como Mayne-Reid, de Guizot. Se convirtió en miembro de La legión de honor en 1881. Sus trabajos pueden ser encontrados en los Museos de Chantilly, Grenoble, Lille, Moscú, Nueva York y Versalles.